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Niño cruzó la frontera aguantando hambre, sed y sueño. Lloró al llegar pero fue expulsado a México casi de inmediato

“Siento tristeza, no esperaba eso”, dice su padre, que denuncia que la Patrulla le requisó sus documentos sin preguntar. “Desde anoche, al ver la situación acá [en México], que está tremendo, he estado llorando”, añade: Pero sé que voy a luchar para poderlo lograr”.
Padre e hijo tomados de la mano en la frontera con México.
Padre e hijo tomados de la mano en la frontera con México.(U.S. Air Force / U.S. CBP)
Published: Jul. 22, 2021 at 1:40 PM CDT
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(TELEMUNDO) - Tras una travesía llena de penurias, en las que pasó hambre y sed para cruzar la frontera, el niño hondureño Anderson Hernández fue expulsado a México el miércoles junto a su padre. El sueño por lograr una vida mejor en Estados Unidos apenas les duró unas horas.

Anderson, de 8 años, llegó la noche del martes a la localidad de Roma, al sur de Texas, después de atravesar el río Bravo en la balsa de unos coyotes. Agotado y desconsolado, contó entonces a Noticias Telemundo el sufrimiento y las carencias que había padecido durante el recorrido.

Anderson Hernández llora mientras su padre cuenta cómo fueron expulsados a México.Noticias Telemundo

“Vengo aguantando hambre”, explicó desbordado por las lágrimas, “no bebí agua, no dormí nada”, dijo casi perdiendo el aliento.

Pero las autoridades estadounidenses le expulsaron al poco de llegar junto a su padre, Reinaldo, bajo las directrices del Título 42.

Esta regla, que restringe el derecho a pedir asilo en la frontera, fue impuesta por el expresidente Donald Trump para frenar la llegada de inmigrantes indocumentados y evitar la propagación del COVID-19 cuando comenzó la pandemia el año pasado.

El Gobierno de Joe Biden decidió mantenerla en vigor y esta semana ha vuelto a extenderla al menos 90 días debido al aumento de contagios en el país.

Era la primera vez que intentaba llegar a Estados Unidos, y han terminado, como cientos de miles de migrantes antes, de vuelta en México.

Anderson y su padre fueron conducidos junto a otros inmigrantes bajo la lluvia al puente fronterizo McAllen-Hidalgo. Ahora se encuentran en la Plaza de las Américas de la ciudad mexicana de Reynosa, una suerte de campamento improvisado donde hay unas 3,600 personas, según Mari Luz Madrigal, una de las pastoras que coordina y asiste a los migrantes.

“Siento tristeza, no esperaba eso. Mi mente era positiva para estar al otro lado” de la frontera, contaba el padre a Noticias Telemundo el jueves desde Reynosa, mientras Anderson no dejaba de llorar.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza les tomaron las huellas, les hicieron fotografías y les requisaron la mochila en la que llevaban documentos y otras pertenencias antes de dejarles en el puente. “No me preguntaron absolutamente nada”, aseguró Reinaldo.

Ambos pasaron la noche en una banqueta bajo una carpa. “Desde anoche, al ver la situación acá [en Reynosa], que está tremendo, he estado llorando”, dijo.

Ahora afrontan un futuro incierto, aunque con la idea de encontrar la forma de cruzar a Estados Unidos de forma legal para tratar de dejar atrás sus penurias.

Su esposa y su hija fallecieron hace ocho meses por una “negligencia médica” en su país. La mujer fue diagnosticada de preeclampsia, una enfermedad que sufren algunas embarazadas que aumenta la presión arterial, y tras varios días internada le practicaron una cesárea ante el peligro que corría. La bebé fue puesta en una incubadora. Ninguna de las dos sobrevivió.

Su esposa no quería viajar nunca a Estados Unidos, pero él sí. “Ya que hoy quedé solo con mi hijo y tuve la oportunidad de viajar, lo hice pero no resultó”, explicó, “no resultó en el momento, pero sé que voy a luchar para poderlo lograr”.