El cheque de $1,200 y los fondos para el muro de Trump: negociación contrarreloj en el Congreso

Conseguir que Trump firme estas leyes puede ser complicado cuando apenas le quedan semanas en la Casa Blanca

El cheque de $1,200 y los fondos para el muro de Trump: negociación contrarreloj en el Congreso
. (Source: Evan Vucci)

WASHINGTON (AP) - Tras meses de disputas y una campaña electoral tensa y tóxica, los miembros del Congreso regresan para un intento final, en su última sesión del año, de llegar a acuerdos en la ley de gastos temporales antes del 11 de diciembre, evitando el cierre del Gobierno federal por falta de presupuesto, y quizá lograr al final la aprobación de un nuevo cheque de estímulo económico.

El alivio de COVID-19, un paquete de gastos por valor 1.4 billones de dólares, la política de Defensa, y el voto sobre diferentes nominados judiciales, dominan la última sesión anual del Congreso justo cuando la pandemia de coronavirus está fuera de control y el presidente, Donald Trump, afronta sus últimas semanas frente al Gobierno.

La votación más importante que afronta el Congreso es aprobar la financiación del Gobierno federal para evitar su cierre ante del 11 de diciembre, cuando expira el proyecto de ley de gastos temporales. Así se han comprometido a hacerlo la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, demócrata por California, y el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, republicano por Kentucky.

Sin embargo, las fuertes divisiones con respecto a un nuevo paquete de ayudas por la crisis económica provocada por el COVID-19, que ha postergado las negociaciones durante meses, pueden ser difíciles de superar, aunque su aprobación sea primordial para que las empresas no despidan a más trabajadores, así como para sufragar tanto a los gobiernos estatales como locales, además de la educación, entre otros. El tiempo también juega en contra de los legisladores, que han visto truncado su calendario de reuniones debido a las medidas que se han tomado en el Capitolio para evitar la propagación del coronavirus.

Serán necesarias conversaciones serias y de buena fe entre los legisladores de la Cámara de Representantes y del Senado para acordar los puntos principales de ese proyecto de ley que lleva anclado meses. A continuación, los temas cruciales para la última sesión del Congreso de este año:

Mantener el gobierno abierto

Como mínimo, los legisladores deben dar luz verde a un proyecto de ley de gastos provisionales, conocido como resolución continua, que dejaría en el aire un presupuesto de 1.4 billones de dólares para las agencias el próximo año.

Aunque esa es la manera típica del Congreso de lidiar con el traspaso de poderes a una nueva Administración como sucederá el 20 de enero, McConnell y Pelosi, dos veteranos en las lides presupuestarias en el Capitolio, están presionando para que se apruebe un paquete de gastos generales.

Sin embargo, la batalla para lograr un acuerdo que aumente un 2% el presupuesto, 12,000 millones de dólares destinados al programa de gastos para en atención médica de los veteranos y las demandas de Trump de fondos para el muro fronterizo entre Estados Unidos y México, pueden desbaratar las intenciones de los líderes de ambas cámaras.

En caso de que apruebe el proyecto de ley, lograr que Trump lo firme es otro desafío. Hace dos años, el presidente provocó un largo cierre parcial del Gobierno debido a los desacuerdos sobre el muro fronterizo, pero legisladores de ambos partidos quisieran eliminar de la propuesta las partes inconclusas para transferirlas a la nueva Administración del presidente electo, Joe Biden.

El cambio de Gobierno probablemente no afectaría mucho a un acuerdo bipartidista.

Cualquiera que sea el paquete que se apruebe, es probable que queden las partidas que se refieren a la extensión de las pólizas de atención médica y las disposiciones fiscales que vencen y la autorización para continuar con el programa de seguros del Gobierno contra inundaciones.

Alivio económico por el COVID-19

Los demócratas han intentado negociar con los republicanos y la Casa Blanca durante meses por un nuevo paquete de alivio económico por el COVID-19 que las partes involucradas aseguran que quieren sacar adelante, pero la falta de consenso ha alimentado que esa ayuda siga en suspenso.

McConnell apuesta por un paquete más pequeño, pero aún considerable, y ha suplantado al secretario del Tesoro Steven Mnuchin como la fuerza republicana más importante en las negociaciones.

Antes de las elecciones presidenciales, Pelosi estaba a favor de ofrecer un rescate de 2 billones de dólares pero los resultados electorales, que supusieron que los demócratas perdieran escaños en la Cámara de Representanes, parecen haber socavado significativamente su posición, aunque se mantiene firme en otorgar otra ronda de ayuda a los gobiernos estatales y locales.

Antes de los comicios, Trump parecía inclinarse por una disposición que entregaría nuevos cheques de 1,200 dólares a  las familias. Sin embargo, no ha mostrado mucho interés en el tema desde entonces, aparte de algunos tuits al respecto.

Los principales escollos ahora parecen ser la demanda de Pelosi de ayudas a los gobiernos estatales y locales, así como la petición de McConnell de protección para aquellas empresas que reabren durante la pandemia.

Si no se aprueba una medida al respecto ahora, están en juego la financiación de las vacunas y las pruebas, la reapertura de las escuelas, varias ideas de “estímulo” económico como otra ronda de subsidios de “protección del cheque de pago” para las empresas especialmente afectadas por la pandemia y el tema se situaría en la cima de la agenda legislativa de Biden a partir del próximo año.

Política de Defensa

La disputa sobre renombrar bases militares con nombres de oficiales confederados amenaza con socavar el presupuesto anual de para la política de Defensa que no ha encontrado obstáculos para ser aprobado durante 59 años seguidos con un voto bipartidista.

La medida es fundamental para la Defensa de Estados Unidos porque guía la política del Pentágono y cimenta las decisiones sobre el número de tropas, los nuevos sistemas de armas, la preparación militar, la política de personal militar y otros objetivos militares.

El esfuerzo por cambiar el nombre de las bases bautizadas en honor a los líderes confederados de la Guerra Civil, un movimiento que ganó impulso en el contexto de las protestas tras la muerte de George Floyd, ha contrariado a Trump durante meses y amenaza con vetar esa legislación sobre lapolítica militar y financiación del Ejército, que fue aprobada por republicanos y demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado.