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Texas: Muchos hispanos, pero demócratas no tienen candidato

(Fuente: KTLE) (Fuente: KTLE)

Por WILL WEISSERT
Associated Press

AUSTIN, Texas, EE.UU. (AP) -- Los demócratas no ganan la gobernación de Texas desde hace casi tres décadas, pero una creciente población hispana y la hegemonía del partido en las ciudades más grandes del estado hacen que estén dispuestos a invertir esfuerzos en la contienda del año que viene.

Pero tropiezan con una situación inusual: Después de que candidatos prominentes perdiesen las dos últimas elecciones para gobernador, el partido no encuentra candidatos de nombre, capaces de preocupar al actual gobernador republicano.

El partido lleva meses tratando de dar forma a una campaña pero sigue sin hallar una figura con arrastre. Y algunos están perdiendo la esperanza de que en el 2018 se produzca el esperado cambio de fortuna en este estado.

Si no encuentran alguien que se postule a la gobernación, será un indicio de que se han entregado, comentó Brandon Rottinghaus, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Houston.

La ausencia de un candidato de peso en el 2018 tras los pobres resultados del 2010 y el 2014, haría que a los demócratas les cueste más explotar el mejor clima político que muchos avizoran.

Corres peligro de terminar siendo irrelevante, expresó Rottinghaus.

El 39% de la población de Texas es hispana y ese bloque, más proclive a votar por los demócratas, creció a un ritmo cuatro veces más rápido que los blancos entre el 2010 y el 2016. Pero menos de la mitad de los aproximadamente 10,4 millones de hispanos que viven en el estado tienen edad para votar y la abstención entre los hispanos de Texas ha sido más alta que en otros estados.

Texas no es un estado rojo (republicano). Es un estado azul (demócrata) que no vota, afirmó Davis.

Ann Richards, elegida en 1990, fue la última gobernadora demócrata que tuvo el estado. Desde entonces, los texanos, y casi todo el sur, han hecho un viro hacia la derecha. Los principales bastiones del partido son bancas legislativas que representan buena parte de Houston, San Antonio, Dallas y Austin. Ningún demócrata gana un cargo a nivel estatal desde 1994, la racha perdedora más larga del país.

El partido nunca dejó de presentar un candidato a gobernador desde la Reconstrucción hacia fines del 1800. Y Manny García, subdirector ejecutivo del Partido Demócrata de Texas, dijo que no pierden la esperanza de dar pelea en el 2018.

Vamos a presentar un candidato auténtico, dinámico, a la gobernación de Texas. El anuncio se hará en el momento indicado, en el otoño (más cerca de fin de año), expresó García.

Wendy Davis, una senadora estatal que había generado enorme expectativa y proyección nacional con una maniobra obstruccionista para evitar que se aprobasen medidas contra el aborto, perdió por más de 20 puntos ante el republicano Greg Abbott en el 2014. Y opina que el candidato que presente el partido este año probablemente no tendrá demasiado reconocimiento.

Va a tomar cierto tiempo generar entusiasmo en torno a alguien que podría ser poco conocido, expresó Davis.

En el 2010, el ex alcalde de Houston Bill White sacó tan solo el 42% de los votos. Y en el 2006, en que hubo cuatro candidatos, Chris Bell recibió menos del 30%. Cuatro años antes Tony Sánchez, un magnate de la industria petrolera y banquero, invirtió casi 60 millones de dólares de su bolsillo en una causa perdedora.

Importantes figuras demócratas dicen que el candidato del 2018 podría beneficiarse del malestar en torno a los republicanos a nivel estatal y nacional.

Arthur Schechter, abogado de Houston que ayudó a recaudar fondos para Hillary Clinton en la última campaña presidencial, dijo que hace poco trató de reclutar a un conocido empresario con políticas económicas conservadoras y progresivo en temas sociales para que se postulase a gobernador.

Pensé que podríamos recaudar dinero muy rápidamente para poner en marcha la candidatura, manifestó. Pero se rio de mí.

Tampoco mostraron interés luminarias demócratas como el ex alcalde de San Antonio Julián Castro, que fue secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano bajo el gobierno de Barack Obama, y su hermano Joaquín Castro, representante a nivel nacional. Beto O´Rourke, un ex guitarrista punk conocido a nivel nacional, prefirió buscar la banca de Ted Cruz en el Senado nacional.

El gobernador Abbott, por su parte, ya inició su campaña reelectoral y tiene casi 41 millones de dólares y buenos índices de aprobación. Más que el candidato demócrata, su principal preocupación probablemente sea una primaria contra el vicegobernador Dan Patrick, un ex comentarista radial conservador con mucho arrastre entre la base republicana. Patrick asegura que no se postulará, pero hay quienes no están tan seguros.

© 2017, La Prensa Asociada.

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