Identificada la niña muerta bajo custodia de la Patrulla Fronteriza: se llamaba Jackeline Caal. Así fue su infierno

Identificada la niña muerta bajo custodia de la Patrulla Fronteriza: se llamaba Jackeline Caal. Así fue su infierno

Identificada la niña muerta bajo custodia de la Patrulla Fronteriza: se llamaba Jackeline Caal. Así fue su infierno
(Imagen de archivo de una operación de la Patrulla Fronteriza el 18 de julio en San Luis (Arizona).

MIDLAND, TX (KTLE) -Identificada la niña muerta bajo custodia de la Patrulla Fronteriza: se llamaba Jackeline Caal. Así fue su infierno

Jackeline Caal sufría vómitos y fiebre cuando fue detenida el 6 de diciembre en el desierto de Nuevo México, según la Patrulla Fronteriza. Tenía siete años y acababa de cruzar ilegalmente la frontera junto a su padre, Nery Caal, de 29 años, originario de una comunidad indígena de Alta Verapaz, en el norte de Guatemala.

“Estaban a 90 millas de donde podríamos procesarlos”, se ha excusado este lunes la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, en una entrevista a la cadena de noticias Fox.

El grupo, de 163 personas, se entregó a los agentes de inmigración a las 10 de la noche, al sur de Lordsburg (Nuevo México). “Llegaron en una multitud tan grande que a nuestra Patrulla Fronteriza les llevó un par de veces conseguirlos a todos. Dimos atención inmediata”, explicó Nielsen.

La niña fue tratada por paramédicos, según la Patrulla Fronteriza, pero su salud se deterioró, con fiebres y convulsiones, de forma que, ocho horas después, fue trasladada por vía aérea a un centro médico de Texas. Llevaba sin comer ni beber durante varios días, y su temperatura corporal era de 106 grados.

Sufrió dos paros cardiacos y falleció, aparentemente de deshidratación y shock, según ha informado el diario The Washington Post citando los registros de la Patrulla Fronteriza, aunque aún debe realizarse la autopsia.

Una investigación oficial deberá desvelar qué ocurrió durante esas ocho horas antes de ser hospitalizada: si los agentes sabían que estaba enferma, si se la trató médicamente y se la suministró alimentos y bebida, etcétera.

Nielsen ha cargado ya la responsabilidad en los inmigrantes, sin embargo: "Continuaremos estudiando la situación, pero nuevamente tengo que enfatizar lo peligroso que es este viaje cuando los inmigrantes eligen venir ilegalmente aquí".

Inmigrantes, abogados y activistas desde hace tiempo han presentado denuncias sobre las condiciones de las celdas de detención de la Patrulla Fronteriza. En Tucson, una demanda en curso afirma que las celdas son inmundas, sumamente frías y carecen de elementos básicos, como cobijas. El juez que lleva la demanda ordenó al Sector Tucson de la agencia, que patrulla buena parte de la frontera entre México y Arizona, que proporcione cobertores y colchonetas para dormir y entregue de manera regular los videos de las cámaras de vigilancia del interior de las celdas.

La Patrulla Fronteriza ha visto un incremento en los grandes grupos de migrantes, muchos de ellos con niños pequeños, que se entregan a las autoridades. La mayoría son de origen centroamericano y señalan que huyen de la violencia. En lugar de intentar evadir a las autoridades, se entregan con planes de solicitar asilo.

Los agentes de Arizona con frecuencia ven grupos con más de 100 personas, en ocasiones con niños y bebés.

Arrestar a esos grupos crea problemas logísticos para los agentes, que deben esperar la llegada de las vagonetas de transporte equipadas con asientos para bebé, para llevar a los migrantes a las instalaciones de procesamiento, que se encuentran por lo menos media hora al norte de la frontera.

Anteriormente, un bebé murió poco después de ser liberado de un centro de detención familiar del ICE en Texas, y en momentos en que el gobierno del presidente Donald Trump intenta rechazar las solicitudes de asilo para aquellos que cruzaron ilegalmente la frontera. Una corte federal de apelaciones bloqueó temporalmente esa medida, pero el gobierno solicitó a la Corte Suprema su reinstauración el martes.

Cynthia Pompa, directora de defensa del Centro de Derechos Fronterizos de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), dijo que las muertes de migrantes aumentaron el año pasado a pesar de que se registró un descenso en el número de cruces fronterizos.

“Esta tragedia representa el peor resultado posible cuando las personas, niños incluidos, son sujetos a condiciones inhumanas. La falta de responsabilidad, y una cultura de crueldad dentro de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza han exacerbado las políticas que llevan a los migrantes a la muerte”, dijo Pompa.

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